Polémicas y debates a parte, lo que resulta innegable es la asombrosa capacidad de China para hacer de cualquier evento una fiesta. Y, especialmente, de toda cita relevante un recuerdo memorable. Una vez más, el país asiático ha demostrado estar a la altura con una ceremonia inaugural impecable, la cuál ya es historia: arrancan oficialmente los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022.

La comparativa con la edición estival de 2008 estaba más que presente, siendo inevitable las referencias a aquella ceremonia espectacular que marcó el inicio de unos Juegos al alcance de muy pocos, organizativamente hablando. Además, el listón estaba si cabe aún más alto debido al recelo y a la exigencia con la que gran parte del planeta mira a China por sus frecuentes polémicas y sospechosos métodos para llevar a cabo su día a día. Y el deporte no es una excepción.

El Estadio Nacional de Pekín ha sido el escenario en el que, de nuevo, se ha puesto en evidencia la enorme originalidad, magnetismo y frescura con la que los asiáticos cuidan y miman su manera de mostrarse al mundo.

La XXIV edición de los Juegos de Invierno ha arrancado con un show lleno color y referencias a la naturaleza. Tras innumerables juegos de luces, cascadas de agua, un gran protagonismo para la primavera y una formal presentación de las autoridades, comenzaba el desfile de las 91 delegaciones presentes en esta edición.

A la 13:38 hora peninsular, el equipo olímpico español, formado por 14 deportistas con Ander Mirambell y Queralt Castellet a la cabeza, aparecía en “El Nido” de Pekín. Nuestros abanderados, con una sonrisa inmensa de principio a fin, se han mostrado cómodos, ilusionados y muy coordinados a la hora de portar la bandera. El debut de nuestra delegación queda fijado para este domingo (4:00 hora peninsular) con Adur Etxezarreta en la final de descenso masculino como protagonista.

Para terminar, los últimos encargados de llevar la antorcha olímpica han marcado otro de los grandes momentos de la ceremonia. Dos aparentemente jóvenes desconocidos han simbolizado el progreso y el futuro de la sociedad; nacidos en el año 2000, se han dirigido hacia un pebetero con forma de copo de nieve y cuya estructura tenía incrustada los nombres de todos los países presentes en esta edición. Otra genialidad asiática.

Los Juegos han quedado inaugurados, una vez más, con una fiesta para la historia. Es turno para los deportistas. Es turno para vivir otros Juegos Olímpicos. Es turno para Pekín 2022.

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