Ricky Rubio se despide del resto de la temporada tras confirmarse los peores pronósticos: el jugador español sufrió ayer un desgarro del ligamento anterior cruzado en su rodilla izquierda. El base pasaba por su mejor momento como jugador profesional. 

Lo mismo sucedió en marzo de 2012. Una joven promesa española que militaba en los Minnesota Timberwolves vio estancada su progresión debido a una lesión en el ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda. Por aquel entonces, Ricky Rubio tan sólo tenía 22 años, suficientes como para convertirse en una de las principales bazas de los ‘lobos’ junto con Kevin Love. Alrededor de ambos giraba un proyecto al que, durante muchos meses, se le auguró un futuro brillante, con Ricky siendo elegido el mejor novato de la liga. 

Sin embargo, y al igual que ha sucedido ahora, una lesión le apartó de las canchas de baloncesto casi medio año. El plan de los Timberwolves se descompuso tras aquello y el base español tardó años en recuperar su máximo nivel, perdiéndose citas tan importantes como los Juegos Olímpicos de Londres 2012 (donde era llamado a ser uno de los líderes de la ‘juventud’ del baloncesto nacional). 

Nueve años después nos encontramos con el mismo escenario, pero con un Ricky mucho más experimentado. Tras conquistar por partida doble la cima del mundo en 2019 con la Selección Española de Baloncesto (con el oro colgado al cuello y el trofeo del MVP del torneo en sus manos), Ricky se propuso echarse a las espaldas el equipo con el que España afrontaba los Juegos de Verano de Tokio 2021. A pesar de no subir al podio, España consiguió plantar cara en cuartos de final a la todopoderosa Estados Unidos y terminó con el número 9 como el máximo anotador de los Juegos, un logro más para su carrera. Todo apuntaba que este era el año del jugador de El Masnou, y más tras su traspaso por sorpresa en julio a los Cavaliers.

Entre la explosión de jóvenes como Darius Garland, Evan Mobley y Jarrett Allen y el liderazgo del español (con media de 13.1 puntos y 6.6 asistencias por partido), los Cleveland se han convertido en el equipo revelación de la temporada, con un balance de 20 victorias y 14 derrotas, afianzado en la zona de playoffs. Pero este cuento de hadas se ha visto frustrado tras su partido ante los New Orleans Pelicans el pasado miércoles 29 de madrugada. Ricky Rubio estaba jugando, probablemente, su mejor partido de la, probablemente, mejor temporada de su carrera en la NBA y a falta de dos minutos y veinte segundos para el final, el base español se fue al suelo con evidentes gestos de dolor, pidiendo asistencia médica. Su compañeros Kevin Love e Isaac Okoro le ayudaron a abandonar la pista cuando el español acumulaba 27 puntos, 13 rebotes y 9 asistencias en el partido. Al frenarse en seco en una entrada a canasta, su rodilla izquierda hizo un movimiento extraño y la resonancia magnética a la que se le sometió tras el partido confirmó los malos augurios: Ricky se ha roto el ligamento cruzado anterior y tendrá que perderse lo que resta de temporada. 

La suerte no está del lado del jugador catalán. Todo apuntaba a que Ricky había recuperado la alegría tras su traspaso a los Cleveland, pues este estaba siendo una de las piezas clave tanto dentro como fuera de la pista del equipo. Sin embargo, el español está en el último año del contrato de tres que firmó con los Suns (51 millones; 17.8 este curso), lo que significa que será agente libre el próximo verano.

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