Nueva polémica en la Real Federación Española de Gimnasia, cada vez puesta más en entredicho por fans y expertos entendidos en la materia. Blanca López, considerada una de las más prestigiosas entrenadoras del equipo nacional de rítmica, ha sido despedida sin previo aviso.

La noticia se ha hecho pública esta misma mañana a raíz de algunas publicaciones en las redes sociales de varias deportistas. Blanca, entrenadora hasta ahora en el centro colonial de Valencia, ve así truncado un proyecto que tenía como gran objetivo la cita olímpica de París 2024. Entre todas las gimnastas a las que entrenaba, se encuentran hasta tres componentes de la selección: Polina Berezina, Noa Ros y Lucía González.

Además del cese de la propia Blanca (que consigo ha traído como consecuencia el cierre del Colonial Sport para el equipo nacional), la RFEG planeaba desde hace varios meses llevar a todas las gimnastas individuales al Centro de Alto Rendimiento de León, actualmente cerrado y sin funcionamiento alguno. Todo esto hace pensar que, para este nuevo frente, Blanca López no entraba en los esquemas de la Federación, apartándola del dudoso y mal gestionado camino hacia León.

Las anteriormente mencionadas Polina, Noa y Lucía, quedan así totalmente en un vacío a corto plazo a mitad de curso académico y en plena pretemporada deportiva. Dos vías como alternativas son las de acudir al grupo de entrenamiento del CAR de Madrid, dirigido por Alejandra Quereda (ex-gimnasta y plata olímpica en Río 2016) o sobrevivir por cuenta propia en sus respectivos clubes. Un auténtico despropósito.

La Federación aún no ha expresado públicamente el motivo oficial por el que se ha llevado a cabo el cese de Blanca López, noticia que sí ha sido comunicada a la propia Blanca y a las deportistas. La rítmica española pasó de una plata en Río 2016 a, ni siquiera, tener representación en una cita olímpica (Tokio 2020) por primera vez en la historia. ¿El objetivo? París 2024. ¿El proyecto para ello? Nadie lo sabe.

Lo más preocupante, sin duda, según fuentes cercanas a la propia Federación y al círculo de las deportistas, ya no es la nula capacidad de gestión de la RFEG, sino la creciente tensión que se vive en la gimnasia, y en concreto, la rítmica española. La nueva polémica surgida tras el cese de Blanca López se une a la incertidumbre y sospechosa actuación de la Federación tras la inquietante inactividad que mostraron a raíz de la querella interpuesta a varias técnicos de la selección: Beatriz Brito, Eva Pelayo, Nuria Castaño y Ruth Fernández entrenaban en el CAR de León y fueron denunciadas por casos de abuso y maltrato psicológico, hechos que más tarde verificaría el CSD ante la indiferencia de la Federación. A pesar de la retirada de sus funciones a las cuatro entrenadoras, a día de hoy se permite que, por ejemplo, la citada Nuria Castaño siga ejerciendo o Ruth Fernández continúe dirigiendo a dos gimnastas de la selección en las instalaciones de su club (ya que en el CAR les fue vetada la entrada).

Real Federación Española de Gimnasia – Web Oficial

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