Tras una semana de juicios, apelaciones y rumores, los jueces dictaron la sentencia final: Djokovic va a ser deportado y no jugará el primer Grand Slam del año.

El Tribunal Federal Australiano ha dado la razón a Alex Hawke, ministro de inmigración australiano, y ha considerado que Djokovic era un peligro para la sanidad y el orden del país.

De esta manera, la decisión se ha tomado sin tener en cuenta cualquier irregularidad que existiera en su entrada a Australia. Los abogados del serbio defendieron en todo momento que el hecho de deportar al tenista avivaría el sentimiento antivacuna y causaría más revuelo, mientras que los abogados del Estado exponían lo contrario.

En cuanto al ámbito deportivo, la negativa a competir en Australia supone un duro revés para el serbio. Algo que puede repetirse a lo largo de la temporada, ya que tanto en Wimbledon como en el US Open, la vacunación será obligatoria. Este hecho puede poner en peligro el récord de Grand Slams ganados que busca el serbio, y que ahora mismo comparte con Nadal y Federer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.