China amenaza con implantar represalias a quienes se unan al boicot diplomático contra los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, iniciado por Estados Unidos y seguido por Australia, Canadá y Reino Unido. 

“Los Juegos Olímpicos de Invierno no son un lugar para el postureo político. Los que se han unido a este error pagarán un precio por ello”. Éstas han sido las declaraciones pronunciadas por Wang Wenbin, portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de China. El país asiático, que albergará los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en febrero, amenaza a aquellos países que se están uniendo al boicot empezado esta misma semana por Estados Unidos. “Los países deben demostrar su espíritu olímpico en lugar de socavar la causa olímpica”. 

Estos países a quienes se refieren los ministerios chinos son Australia, Gran Bretaña y Canadá, además de la ya conocida decisión de los Estados Unidos. Fue el portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien comenzó el lunes este boicot al anunciar que el Gobierno estadounidense no enviaría su representación por “el genoicidio y los crímenes contra la humanidad que persisten en Xinjiang, así como otros abusos de derechos humanos”. 

Por lo tanto, todos estos países que se han unido a la hazaña consideran también la violación de derechos humanos por parte de las autoridades chinas. Cabe recodar que solo se trata de un boicot diplomático, por lo que estas tres naciones sí enviarán a sus deportistas al evento invernal. Nueva Zelanda también anunció, anteriormente, que tampoco enviará ninguna representación diplomática a dicha cita, pero esta decisión se acerca más a razones de seguridad sanitaria. 

Por el contrario, otros gobiernos como el de Francia o el Comité Olímpico Ruso (COR) han criticado la intención con la que se ha generado tanta revuelta, postulándose en contra de esta. El país galo considera que el deporte “es un mundo que debe preservarse al máximo de interferencias políticas” y por ello descartó sumarse al boicot diplomático. Por su parte, Rusia también lo tachó de “exclusivamente político”, asegurando por medio de su presidente Staniskav Pozdniakov que “desde el punto de vista deportivo, esa campaña no tiene ningún sentido”. Además, para apoyar y argumentar su decisión, este último hizo un llamamiento a conocidas consecuencias de los anteriores boicots a los Juegos de Moscú 1980 (tras la invasión soviética de Afganistán) y de Los Ángeles 1984 (al darse un boicot comunista). “Después de un tiempo, aquellos que participaron en esos sucesos admitieron que esa decisión fue incorrecta y contraproducente”. 

Entre tanto, el Comité Olímpico Internacional (COI) se ha pronunciado “entendiendo y respetando” la decisión tomada por Estados Unidos y los demás países sumados al boicot. Sin embargo, matizó que su primer y máximo objetivo es que estén presenten en competición “los mejores deportistas del mundo”. Thomas Bach, presidente del organismo, concluyó que “si tuviéramos que empezar a tomar partido político, nunca conseguiríamos que los 205 o 206 Comités Olímpicos Nacionales estuvieran presentes en los Juegos; esto conllevaría a la politización y al final de los Juegos Olímpicos”

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